Don Abel tenia cincuenta años, don Joaquin otros cincuenta, pero muy otros: no se parecian a los de don Abel, y eso que eran aquellos dos buenos mozos del año sesenta, inseparables amigos desde la juventud, alegre o insipida, segun se trate de don Joaquin o de don Abel. Cain y Abel los llamaba el pueblo.
Ilukirjandus ja kirjandus